El Supremo tumba el seguro de vida de prima única impuesto en las hipotecas

El Tribunal Supremo ha declarado abusivo que los bancos impongan a sus clientes un seguro de vida de prima única vinculado a la hipoteca, según una sentencia dictada en junio a la que ha tenido acceso Europa Press. La decisión abre la puerta a que muchos hipotecados con este tipo de seguro puedan reclamar su devolución.
El caso analizado por la Sala de lo Civil se refiere a un cliente del extinto Banco Popular (absorbido posteriormente por Banco Santander) que en 2017 firmó un préstamo hipotecario a 40 años por un capital de 151.547,62 euros. Dentro de esa cantidad se incluía una prima única de 24.467,62 euros para pagar un seguro de vida que cubriría la deuda pendiente en caso de fallecimiento del prestatario.
El propio banco actuaba como tomador del seguro, contratado con la aseguradora que Banco Popular tenía en participación con Allianz. Es decir, la entidad se aseguraba a sí misma el cobro del préstamo a través de una compañía de su propio grupo, y trasladaba el coste al cliente dentro del capital financiado.
Un coste oculto que distorsiona la TAE
El Supremo ha concluido que la cláusula no era transparente porque la escritura del préstamo no mencionaba en ningún momento el contrato de seguro, aunque sí aparecía en la oferta vinculante y en documentación anexa que el cliente no siempre analiza con el mismo detalle. Al no figurar de forma clara, el consumidor no podía calcular el coste real de su financiación.
Según recoge la sentencia, “la cláusula no solo no es transparente, sino que también es abusiva, por el grave desequilibrio que supone para el consumidor, al no poder conocer por completo la TAE y, por ende, el coste real de la financiación que asume”. El Supremo añade que “tras una aparente orden de transferencia, se oculta un gasto financiero relevante que resulta de una condición financiera prevista en la oferta vinculante”.
El tribunal recuerda que la prima suponía más del 16% del capital total del préstamo, una cifra que en la práctica encarece de forma notable la hipoteca sin que ese sobrecoste se refleje con claridad en las condiciones que el cliente firma.
Sin posibilidad real de elegir aseguradora
La Sala de lo Civil subraya que el consentimiento a una cláusula predispuesta por el banco debe considerarse impuesto cuando el cliente no puede modificarla ni suprimirla: solo puede aceptarla o renunciar a la hipoteca. Según el Supremo, en este caso quedó acreditado “sin género de duda” que el banco “impuso al consumidor el aseguramiento con una entidad aseguradora de su grupo y con una elevada prima única”.
La normativa europea permite que los bancos exijan un seguro de vida como garantía de cobro del préstamo, pero obliga a dejar al cliente la libertad de elegir la aseguradora que prefiera. En este caso, la entidad no ofreció esa posibilidad y, además, impuso el pago mediante una prima única en lugar de una prima anual, una fórmula que el Supremo entiende que beneficiaba “en exclusivo” al banco y a su grupo empresarial.
El tribunal recuerda también que la Dirección General de Seguros ya había señalado, al menos desde 2006, que exigir un seguro de vida a prima única para toda la vida del préstamo, cargándolo sobre el capital prestado, constituía una práctica inadecuada y, en ocasiones, abusiva.
Qué pueden hacer los hipotecados afectados
Esta sentencia puede servir de referencia a quienes contrataron una hipoteca con un seguro de vida de prima única impuesto por el banco y sin posibilidad real de comparar con otras aseguradoras. Quien se encuentre en esa situación puede revisar su escritura y la oferta vinculante para comprobar si el seguro se cargó de esta forma y valorar una reclamación.
El Consejo General de Mediadores ha valorado positivamente el fallo. “La contratación de un seguro debe responder al interés del usuario y el respeto a la ley, no convertirse en una condición impuesta para acceder a una hipoteca”, ha señalado el organismo, que considera que la sentencia aporta la seguridad jurídica que necesitaba este mercado.
Lee también: Qué es la TAE y por qué importa más que el interés


